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Septiembre 2013

PARA PENSAR....

ANTE UNA CRISIS DE PAREJA APARECE UN TERCERO  

 

Aparece alguien nuevo que de pronto cumple o llena todas tus expectativas, te ilusiona, te hace volver a tener esperanza, deseos, te hace sentir muchas cosas: atractivo/a, deseado/a, valorado/a. Comienza casi sin darte cuenta a ser algo importante e incluso a veces necesario. Es entonces cuando te sientes en deuda con él/ella: “¡Lo que está haciendo por mí!”

Y esa persona que ha estado ahí durante no sé cuánto tiempo, donde en el comienzo te aportó sentimientos similares, ¿dónde queda? ¿Ya no te merece el mismo respeto que pretendes darle a esa persona que ha entrado recientemente en tu vida? ¿Quién tiene toda la información, tu sinceridad? Está claro que con la primera persona que tienes que ser sincero/a es contigo mismo/a, para después serlo con los demás. Párate a pensar qué le estás dando a la persona a la que pediste sinceridad, respeto, amor, entrega y compromiso. Durante este tiempo tu pareja ha estado ahí tratando de aprender a convivir contigo. Sí, no es perfecto/a, al igual que nadie lo es. Ha cometido errores, por supuesto. Quizás en este tiempo te has dado cuenta de que a pesar de ser una gran persona, no es tu persona. ¿Entonces qué necesidad tienes de seguir con él/ella? Por miedo, por costumbre, por necesidad. Piensa si es un buen argumento para sostener una pareja, si entra en tu definición de amor. Si has ido descubriendo que no eres feliz y que esa persona por mucho que haga ya no te llena, hazlo por ti, date la oportunidad en primer lugar de saber quién eres y qué quieres y ya luego todo será más fácil.

Parece ideal pensar o sentir que esa tercera persona apareció en tu vida para salvarte, para mostrarte el camino. ¿Pero no estarás evitando tu responsabilidad? La responsabilidad de aprender a decidir por uno mismo.

                                                                                                                              Lucía Jiménez Angós

 

PARA REFLEXIONAR....

SALIR DEL POZO

 

¿Alguna vez ha sentido que se encuentra en un pozo de lodo? ¿Donde si se mueve e intenta salir, más se hunde? ¿Y si se queda quieto igualmente se hunde? Es una situación difícil, ¿verdad? Pues todavía puede complicarse más.

La complicación llega cuando la persona que está en esa situación no se siente merecedora o no se permite disfrutar de las cosas buenas que le suceden. Incluso puede llegar a evitar experimentarlas pensando que así “más leve” será la caída o “menor dolor” sentirá al hundirse en el pozo. Sin embargo, este pensamiento le está alejando de construir su salvavidas para salir del pozo.

Vivir cosas buenas como disfrutar de una conversación, de la lectura, de una sonrisa, de la música, de una excursión, de un abrazo y de un sin fin de “pequeñas grandes cosas” son el material más estupendo y útil para elaborar nuestro salvavidas.

Si llegan los malos momentos sin haber construido nuestro salvavidas estos momentos malos nos parecerán eternos. Tendremos la sensación que siempre han estado y estarán con nosotros. Y la verdad es que en cada día podemos encontrar la oportunidad de ir añadiendo piezas y recambios a nuestro salvavidas. Eso nos ayudará a estar más preparados para movernos y salir del pozo de lodo cuantas veces sean necesarias. Y si llegado el momento nuestro salvavidas no está al 100% algo útil es saber pedir ayuda y dejarnos ayudar.

                                                                                                                                       Lucía Jiménez Angós