Blog

He decidido crear un blog para compatir con ustedes, frases y cuentos que nos hagan pensar, comentarios que nos hagan reflexionar y novedades que vayan surgiendo. Me hace especial ilusión mostrarles los cuentos o relatos que voy escribiendo, gracias a la inspiración de las personas que están o han estado en mi vida. EL PRIMER PASO PARA EL CAMBIO ES PENSAR, REFLEXIONAR Y SER CONSCIENTE QUE ALGO PUEDE IR MEJOR. Si quieren, también pueden participar. BIENVENID@S

EXCUSAS PARA JUSTIFICAR EL POCO AMOR RECIBIDO

 

18 MANERAS DE EXCUSAR O JUSTIFICAR

EL POCO O NULO AMOR RECIBIDO

 

Es duro aceptar que no nos quieren con todas las ganas. Si en una relación hay dudas, el afecto está enfermo. Sanarlo implica correr el riesgo de que se acabe; dejarlo como está es hacer que el virus se propague. La persona apegada siempre prefiere la segunda opción.

 

1. “Me quiere pero no se dá cuenta”

Este pensamiento está sustentado en una idea totalmente irracional. Cuando una persona está enamorada lo sabe, lo siente, lo vive en cada pulsación, porque el organismo se encarga de avisarle. No pasa desapercibido. Los síntomas son evidentes, tanto a nivel fisiológico como psicológico. El amor nunca es ignorante. Si alguien no sabe que te quiere: no te quiere.

 

2. “Los problemas psicológicos que tiene, le impiden amarme

La mayoría de las personas dependientes que no se sienten amadas tienden a justificar el desamor de su pareja mediante causas psicológicas o traumas infantiles. Las razones más comunes abarcan timidez, introversión, miedo a entregarse, problemas de personalidad, mala crianza, o el famoso Edipo no resuelto. Un número considerable de mujeres y hombres rechazados afectivamente inician una romería de especialista en especialista, para hallar algún tipo de alteración (ojalá curable) que explique la indiferencia de su pareja.

Es cierto que algunos desórdenes psicológicos pueden producir un descenso transitorio en la capacidad de amar, como es el caso de la depresión. También es verdad que existen trastornos de la personalidad que bloquean todo contacto afectivo (por ejemplo, los esquizoides). Incluso hay alteraciones de origen hormonal/metabólico que merman el placer del intercambio afectivo. Sin embargo, la mayoría de las veces no se llega al desamor por una afección orgánica o psicológica, sino por puro desgaste. Aunque nos resistamos a creerlo, si el afecto se descuida puede extinguirse para siempre.

Es menos doloroso creer que el alejamiento de la persona amada se debe a una anomalía y no al desafecto. Si los problemas psicológicos que tiene tu pareja le impiden brindarte el cariño que necesitas, ayúdala. Si pese a saber tu sufrimiento no pide ayuda, cuestiona su amor o su cordura. Y si no hay alteraciones evidentes a la vista, acércate con discreción: es posible que la causa del desamor no sea más que desamor.

 

3. “Esa es su manera de amar”

Nadie niega que hay estilos personales en la manera de amar, pero algunos son francamente sospechosos. Por ejemplo, si la “manera de amar” de nuestra pareja incluye antipatía, indiferencia, egoísmo, control, agresión e infidelidad, es importante llegar a  cuestionarse la relación.

 

4. “Me quiere, pero tiene impedimentos externos”

De acuerdo con la ciencia moderna, los hombres somos especialmente sensibles al estrés. A esta causa se le han achacado todo tipo de incompatibilidades con el normal desarrollo del amor, desde la impotencia (lo cual es cierto) hasta el desamor (lo cual no es cierto). Trabajo excesivo, sobregiros, cansancio crónico, cualquier excusa es buena para explicar (en el fondo, para justificar) la lejanía afectiva. De acuerdo con lo que sabemos en psicología, los problemas externos pueden producir irritabilidad, cansancio y algo de mal humor, pero no necesariamente desamor. Uno no deja de querer a la pareja porque está cansado, más bien la busca para acurrucarse. Pero si el afecto es débil, la pareja puede convertirse en una condena más. Las vicisitudes de la vida diaria pueden alterar y destemplar un poco el amor, pero no lo anulan.

 

5. “Se va a separar”

En la vida hay cosas que no se piden, porque deben darse de motu propio. Si tienes que presionar, acosar y amenazar a la persona que amas para que se separe, vas por mal camino. Muchas veces decir, “No puedo separarme”, significa en realidad. “No tengo el coraje de hacerlo”.

Las personas apegadas tienden a reducir los defectos de su pareja al mínimo, para hacer más llevadera la relación y disminuir los riesgos de ruptura. Cuando la minimización se exagera, se convierte en negación: “Todo está bien”, “No hay problemas” ó “Todo es soportable”. El apego tiene la peligrosa propiedad de amplificar las virtudes y achicar las deficiencias según convenga.

 

6. “Nadie es perfecto” ó “Hay parejas peores”

El típico argumento, “Los hay peores”, automáticamente quita importancia a cualquier defecto. Lo rebaja, lo aplasta o lo hace desaparecer, porque siempre es posible encontrar a alguien en peor estado.

Las personas dependientes e inseguras, pueden llegan aceptar que su marido tenga otra mujer con el pretexto de que, “Todos los hombres son infieles”. Por ejemplo, un señor pretendía justificar el alcoholismo de su esposa argumentando que toda nuestra cultura era alcohólica. Una joven adolescente se negaba a terminar una relación en la cual el novio la agredía frecuentemente, asegurando que había parejas peores y que a la mayoría de sus amigas los novios las trataban mal. El apego nos hace ver lo anormal como normal, invierte los valores y revuelca los principios.

 

7. “No es tan grave”

El mecanismo utilizado en estos casos es el de mermar las deficiencias, minimizando las consecuencias. Decir que nada es importante significa eliminar de cuajo las aspiraciones, los deseos y los principios personales. La flexibilidad es buena, siempre y cuando no se quiebre la propia individualidad. El aguante por el aguante siempre huele a rancio y termina por subir los umbrales de la tolerancia a límites indecentes. Hay cosas que sí son graves, insoportables y radicalmente no negociables

 

8. “No recuerdo que haya habido nada malo”

Algunas personas dependientes manifiestan una clara distorsión a la hora de recuperar información: se olvidan de los problemas y recuerdan solamente las buenas cosas de la relación.

Cuando negamos el pasado conflictivo de la convivencia afectiva, nos mentimos a nosotros mismos. Un análisis adecuado no debe excluir los datos negativos. Ocultar los síntomas hace que la enfermedad pase desapercibida y empeore. Negar o evitar esa realidad te conduciría indefectiblemente a repetir los mismos errores en otras relaciones.

Explorar en el pasado afectivo de una relación perniciosa, sin ensañarse con el otro y dejando a un lado el resentimiento, puede resultar benéfico y saludable para los que ya están cansados de sufrir. No se trata de maquinar venganza o tomar desquite, sino de ver hasta qué punto se justifica invertirle energía positiva a un amor en decadencia.

 

9. “Todavía me llama”,“Todavía me mira”,“Todavía pregunta por mí”

La necesidad de mantener el amor a toda costa, puede llevar a interpretar ciertos hechos aislados como indicadores de que todavía hay amor. Una llamada telefónica de la persona que “supuestamente” nos ama, puede estar motivada por muchas cosas distintas al amor: una simple nostalgia pasajera, confirmar un chisme, sentimientos de pesar o de culpa. Una mirada puede significar que todavía le gustas a tu “ex”, pero eso nada tiene que ver con el afecto. Puede tratarse de “atracción recordatoria”, reminiscencias hormonales o incluso estéticas. Una mirada puede estar originada en la intriga de ver “cómo se vistió o con quién anda. Si la mirada está impregnada de picardía y seducción, es posible que haya algo más, pero no significa necesariamente proximidad afectiva.

De manera similar, si preguntan por ti el motivo puede ser pura y simple curiosidad. Antes de entusiasmarte, asegúrate de la razón.

El amor no es un mapa de indirectas y claves que hay que descifrar las veinticuatro horas para saber cuándo, dónde y cómo nos van a amar. En una buena relación no hay mucho que traducir porque se habla el mismo idioma, y aunque existen dialectos, son variaciones de una misma lengua. La mejor manera de ser un buen decodificador afectivo es conectar la antena a tierra.

 

10. “Todavía hacemos el amor”

La sexualidad puede moverse exclusivamente en el terreno de lo fisiológico y crear adicción. Se puede hacer sexo sin hacer el amor, o se puede tener sexo sin tener amor. Cualquier persona puede apegarse sexualmente a otra, aunque no haya afecto. En un número considerable de parejas separadas, el deseo sexual sigue presente, no obstante que el afecto haya desaparecido. En otros casos, a pesar de haber tenido una relación sexualmente fría, la libido se alborota inesperadamente después del distanciamiento.

La verdadera problemática surge cuando el sexo se convierte, ilusamente, en la prueba reina de que el amor está vivo. Cada encuentro clandestino es la confirmación de un “sí” con sabor a “no”, y una afrenta para la autoestima. No olvidemos que ser deseable no implica ser querible. En suma: deseo no es amor.

 

11. “Todavía no tiene otra persona”. Todavía está disponible”

El pensamiento que alimenta la esperanza del reencuentro es el siguiente: “Si la persona que quiero aún sigue sola, tengo oportunidad”. O, en una versión más entusiasta y atrevida: “Soy irremplazable” o “No ha podido olvidarme”.

Si embargo, los hechos también pueden significar otra posibilidad menos optimista y más dolorosa: “La persona que amo prefiere estar sola a estar conmigo”. Mortal para cualquier ego.

 

12. “Se va a dar cuenta de lo que valgo”·

Es posible que en ciertos casos esta afirmación tenga asidero en la realidad, y algún día la persona que hoy nos rechaza caiga en cuenta, se arrepienta sinceramente y haga un reconocimiento público del viejo amor perdido. Pero el problema es de tiempo, es decir, ¿Cuánto hay que esperar? ¿Semanas, meses, años? ¿Se justifica la demora?

No darse por vencido y luchar hasta la muerte es muy recomendable en muchos aspectos de la vida, pero cuando se trata de amores difíciles o imposibles, el consejo hay que tomarlo con pinzas. En determinadas circunstancias, aprender a perder y retirarse oportunamente puede ser la mejor elección. Cuando la perseverancia se convierte en obstinación, la virtud cede paso a la inmadurez.

 

13. “Dios me va a ayudar”, “Me hice echar las cartas” o “Me hice la carta astral”

Cuando las tácticas de recuperación mágico-religiosas se activan la cosa está grave: la desesperación ha tocado fondo.

 

14. “Intentaré nuevas estrategias de seducción”

En oposición al anterior esquema, este pensamiento implica poner el problema adentro, pero demasiado adentro: “La persona que amo no está conmigo porque no he sabido retenerla; si mejoro mis habilidades de conquista, la volveré a recuperar. Por desgracia, la restitución afectiva no es fácil de lograr.

Aunque parezca obvio, para que la reconquista afectiva pueda ocurrir debe haber alguien dispuesto a ser conquistado.

 

15. “Mi amor y comprensión lo curarán”

Cuando no convertimos en redentores, consejeros o psicólogos de la persona amada, distorsionamos la esencia del amor. Algunas personas con vocación de mártires deciden “adoptar” a la pareja y echarse al hombro la reparación de todos sus males. Sin más armas que un amor brioso y desbordante de optimismo, emprenden la rehabilitación del ser amado: “Mi amor lo hará cambiar”, “Cuando se sienta amado, se dará cuenta de sus errores” o “El amor todo lo puede”.

El realismo afectivo es imprescindible para poder desapegarse. Nadie niega que el amor sea el principal motor de la relación de pareja; lo que de ninguna manera es suficiente para que una relación prospere. El sentimiento afectivo en estado puro no alcanza a colmar las expectativas de una buena convivencia y tampoco basta para que la persona amada se cure o recapacite. El amor no es tan poderoso.

 

16. “Voy a dejarlo de a poquito”

La adicción no se rompe lentamente. Puede haber retrocesos, avances y recaídas, pero la lucha es a muerte. “Voy a dejar a la persona que amo porque no me conviene, pero poco a poco”, es como decir que me inyectaré menos. Es un típico autoengaño. En realidad, lo que queremos es prolongar la permanencia del estimulante afectivo.

 

17. “Solo seremos amigos”

Cuando una relación se rompe, es prácticamente imposible ser amigo o amiga de la persona que todavía se ama.

Para sobrevivir a la pérdida, algunos adictos afectivos se inventan un engendro amoroso que no es ni una cosa ni la otra: el “amigovio”, una mezcla de amigo adelantado y novio venido a menos, con toqueteo incorporado.

 

18. “Sólo seremos amantes”

Convertirnos en amantes de la persona amada, con la excusa de no alejarnos del todo, es la peor de las decisiones. No solamente impedimos la elaboración del duelo, sino que perpetuamos el sufrimiento por tiempo indeterminado. Y si la relación era muy mala o poco conveniente, peor, porque desperdiciamos una buena oportunidad para terminar de una vez por todas con la tortura de estar mal emparejado.

 

A manera de conclusión

Como habrás podido ver, la mente apegada utiliza infinidad de subterfugios y engaños para intentar salvar el amor extraviado. No importa qué tan inconveniente o dañino sea, la adicción afectiva no mide consecuencias. Es ciega por naturaleza.

Si estás en una relación enfermiza y tienes miedo de salirte, o has perdido a la persona que amas y no eres capaz de aceptarlo, es probable que utilices alguno de los dieciocho pensamientos perturbadores señalados. Todos obedecen a la misma necesidad: retener la fuente de apego mediante el autoengaño.

El principio del realismo no pide demasiado, porque no hay mucho que aprender sino desaprender. Quedarte quieto y mirar la realidad afectiva en la cual estás inmerso, es lo único que debes intentar. Si logras observar las cosas como realmente son, dejando los sesgos y las mentiras a un lado, tus esquemas irracionales comenzarán a tambalear. Aunque te duela el alma y tu organismo entre en crisis de abstinencia, no hay otro camino. La liberación afectiva y la ruptura de los viejos patrones de adicción no toleran la anestesia, porque las grandes revoluciones siempre exigen atención despierta. Además, tal como decía Kalil Gibrán: “Si no se rompe, ¿cómo logrará abrirse tu corazón?”

 

                                                                                                 Extractos del libro “Amor o Depender” Walter Riso

 

PARA TENER PRESENTE...

 

EL NIÑO QUE QUERÍA SER TELEVISOR 

 

Señor, esta noche quiero pedirte algo especial.
Quisiera convertirme en un televisor, quisiera ocupar su lugar.
Quisiera vivir lo que vive el televisor de mi casa, es decir, tener un cuarto especial para mí, y reunir a todos los miembros de mi familia a mí alrededor.
Quisiera ser tomado en serio cuando hablo, como hacen con el televisor.
Convertirme en el centro de atención al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo, ni cuestionarlo.
Quisiera sentir el cuidado especial que recibe el televisor cuando algo no funciona…
Y tener, como él, la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque está muy cansado del trabajo.
Y que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme… y que mis hermanos se peleen por estar conmigo…
Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada.
Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos minutos a mi lado.

 Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisor…

 

 

PARA PONERLO EN PRÁCTICA...

 

“LOS ANIMALES DEL BOSQUE….”

 

Los animales del bosque se dieron cuenta un día de que ninguno de ellos era el animal perfecto: los pájaros volaban muy bien, pero no nadaban ni escarbaban; la liebre era una estupenda corredora, pero no volaba ni sabía nadar... Y así todos los demás. ¿No habría manera de establecer una academia para mejorar la raza animal? Dicho y hecho.

En la primera clase de carrera, el conejo fue una maravilla, y todos le dieron sobresaliente; pero en la clase de vuelo subieron al conejo a la rama de un árbol y le dijeron : ¡Vuela, conejo!’ El animal saltó y se estrelló contra el suelo, con tan mala suerte que se rompió dos patas y fracasó también en el examen final de carrera. El pájaro fue fantástico volando, pero le pidieron que excavara como el topo. Al hacerlo se lastimó las alas y el pico y, en adelante, tampoco pudo volar; con lo que ni aprobó la prueba de excavación ni llegó al aprobadillo en la de vuelo.

Convenzámonos: un pez debe ser pez, un estupendo pez, un magnífico pez, pero no tiene por qué ser un pájaro.

J.L. Martín Descalzo

 

PARA REFLEXIONAR SOBRE EL ESFUERZO....

 

EL SENTIDO DEL ESFUERZO 

 

«Un hombre encontró un capullo de mariposa y se lo llevó a su casa, para poder verla cuando saliera del capullo. Un día observó que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por abrirlo más grande, para poder salir.

El hombre vio que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Pareció que se había atascado.

Entonces el buen hombre decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó un lado del agujero para hacerlo más grande, de manera que la mariposa pudiera salir del capullo. Sin embargo, al salir, tenía el cuerpo muy hinchado y las alas pequeñas y dobladas. El hombre esperaba que las alas se desdoblaran y que el cuerpo se contrajera, pero no sucedió ninguna de las dos cosas y la mariposa solamente pudo arrastrarse en círculos, con su cuerpecito hinchado y las alas dobladas. Nunca pudo llegar a volar.

Lo que el hombre en su bondad no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes, y luego pudiese volar y obtener la libertad... ¡poder volar era algo que solamente podía llegar después de la lucha!

Algunas veces lo que necesitamos en la vida es la lucha. Si pudiésemos progresar sin obstáculos, nos convertiríamos en inválidos, no podríamos crecer, ¿Cuántas veces hemos querido tomar el camino fácil para salir de dificultades, tratando de usar "tijeras" para recortar el esfuerzo que nos conducirá al éxito? Así como el oro es refinado con el fuego, solo a través de nuestros esfuerzos y caídas saldremos fortalecidos. Solamente a través de nuestro esfuerzo podremos encontrar el éxito».

 

Telenoticias RTVC - ¿Afecta el móvil en nuestra relación de pareja?

 

El pasado 15/01/2015 contactaron conmigo desde la televisión Canaria para consultarme acerca de: Cómo puede afectar en nuestra relación de pareja el uso excesivo del móvil. Según un estudio, realizado por la aerolínea Swiss, los españoles dedican una mayor atención a su móvil que a su pareja, estamos al 74% mucho más que en otros países de Europa donde encontramos cifras del 48% en Franica, 43% Italia y Alemania, Austria 42% o Inglaterra un 40%.

Les adjunto el video para que conozcan la noticia.  

 

LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN....

 

LAS CICATRICES DE LOS CLAVOS 

 

«Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una

bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar uno detrás de

la puerta.

El primer día, el muchacho clavó 37 clavos. Durante los días que siguieron, a medida que

aprendía a controlar sus emociones, clavaba cada vez menos clavos. Descubrió que era más

fácil dominarse que clavar clavos detrás de la puerta.

Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Su padre le sugirió

que retirara un clavo por cada día que lograra dominarse.

Los días pasaron, y pudo anunciar a su padre que no quedaban clavos por retirar. El

hombre lo tomó de la mano, lo llevó hasta la puerta y le dijo: "Has trabajado duro, hijo mío,

pero mira esos hoyos en la madera: nunca más será la misma. Cada vez que pierdes la paciencia,

dejas cicatrices como las que aquí ves. Puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la

cicatriz perdurará para siempre».

 

Páginas